CARMELO GONZÁLEZ, Presidente de FETRAZ (Transporte de Mercancías)

CARMELO GONZÁLEZ, Presidente de FETRAZ (Transporte de Mercancías)

2017-07-13T12:49:23+00:0013 julio , 2017|

“Somos un eslabón imprescindible dentro de la cadena logística”

 

La Federación de Empresas de Transporte de Mercancías de Zaragoza (FETRAZ) representa a 150 pequeñas, medianas y grandes empresas, lo que la convierte en la mayor asociación del sector en la provincia. Entre sus asociados suman cerca de 6.500 trabajadores y de 5.800 vehículos. Forma parte de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales de Transporte por carretera (CONETRANS), integrada a su vez en la Confederación Española de Transporte de Mercancías CTM), a través de la cual participa en el Comité Nacional de Transporte, el interlocutor empresarial del gobierno en materia de transporte por carretera.

 El sector del transporte suele ser el mejor pulsómetro de la economía general. Atendiendo a esto, ¿cómo está actualmente la economía de Aragón y la de Zaragoza?

La actividad en el inicio del año ha sido muy errática. Empezó muy bien, luego bajó, luego volvió a subir, abril fue un mes desastroso, porque entre Semana Santa y vacaciones hay muy poca actividad. La producción de la industria de Aragón está fuerte, pero las flotas de transporte no sólo viven de la provincia de origen. La actividad en transporte en términos nacionales ha subido cerca de un 3% en lo que va de año, no así el precio, que ha bajado. Con lo cual, la actividad ha estado bien, pero los resultados no tan bien.

  ¿A qué se debe esa bajada de precios?

Nuestros clientes demandan menos importes  para ser más competitivos que la competencia, cedemos a esas presiones y por eso bajan los precios, cuando por otro lado los costes van subiendo. El personal ha hecho un esfuerzo importante y ha mantenido sus salarios, pero aun así hay muchas empresas que, con el objetivo de no perder cuota de mercado, se han deslocalizado. Se han ido a otros países donde la mano de obra es sensiblemente más barata y les permite seguir jugando en un mercado ya global. Hay un agravio comparativo respecto a otros países con unos costes salariales del orden de unos 1.000 ó 1.500 euros menores que en España. Supone una competencia no ilegal, pero sí desleal. En estos momentos, hay cada vez más empresas extranjeras con más conductores extranjeros circulando por nuestras carreteras.

  ¿Se sienten apoyados institucionalmente para sacar el máximo partido a la posición privilegiada de Zaragoza como nodo de logística y transporte?

Zaragoza está en un entorno logístico brutal y la DGA se ha vertebrado y ha hecho un gran esfuerzo en momentos de crisis para que Aragón esté posicionado como centro logístico. Pero la logística sin los camiones no es tal, no tiene ningún sentido. Somos un eslabón imprescindible dentro de esa cadena logística y, como transportistas, a veces nos parece que desde el Gobierno de Aragón no nos tienen tanto cariño. Hay tantas cosas que atender que quizás el transporte, como va bien, no nos atienden tanto.

  ¿En qué aspectos reclaman esa mayor atención?

Por ejemplo, necesitamos aparcamientos donde puedan descansar seguros nuestros conductores y la mercancía que transportamos. Somos una zona de paso donde paran muchos camiones y hay muchos robos. No se trata solo de aparcar en un sitio vigilado, sino que además haya otras infraestructuras que nos permitan que los robos vayan disminuyendo. También necesitamos ayuda de la administración para la formación de nuestros trabajadores. Somos un sector donde la formación es obligatoria, porque lo manda la normativa y ahora mismo empieza a ser un punto importante la falta de recursos humanos para crecer en nuestras compañías.

 ¿Qué tipo de formación está faltando?

En primer lugar necesitamos conductores. Tenemos que hacer atractivo el sector entre todos, empezando por las empresas de transporte, para que la gente joven quiera venir a un sector que supone un esfuerzo, un desarraigo familiar. Para eso los candidatos a futuro no pueden gastar 3.000, 4.000 ó 5.000 euros en sacarse los carnés. Quizás tendríamos que buscar una colaboración de manera que haya una formación en la que las empresas nos comprometamos a dar experiencia a esos conductores que previamente ha formado la administración. También nos hacen falta gestores de tráfico. Hay academias que están tratando de buscar ese nicho de formación, pero son particulares. Los fondos públicos deberían también ir hacia esa formación.

  ¿Qué otras preocupaciones tiene el sector en este momento?

La rumorología dice que la AP-68, hacia Logroño, va a ser de obligado uso para las empresas de transporte con lo que ello supone de detrimento para nuestras arcas y nuestros intereses. Las mercancías peligrosas ya van obligatoriamente por autopista hace muchos años, pero para la carga general sería un sobrecoste. Confío en que la DGA siga peleando por los intereses del transporte aragonés y nos podamos librar de ese uso obligatorio.

  Sigue pendiente la mejora de la comunicación con Francia… ¿qué medidas proponen para solucionar esto?

Para Francia el tema está complicadísimo y yo no creo que a corto plazo las carreteras francesas vayan a mejorar su situación, porque no quiere Francia. Otra cuestión sería el tren de baja cuota. Los transportistas no es que estemos contra el tren, lo que queremos es subirnos. Que nuestras plataformas se suban al tren, lleguen a Bélgica y allí otro camión hace el reparto. Técnicamente no hay problema, pero hay que hacer un túnel importante y eso es una inversión fortísima para la que no sé si el gobierno español y el francés estarían dispuestos en este momento. El túnel de Canfranc no nos sirve. El vehículo que queremos que pase no entraría ni por pendiente ni por tamaño.