JAVIER GUIU y MARINA LADRERO de la Patronal Aragonesa de la Discapacidad

JAVIER GUIU y MARINA LADRERO de la Patronal Aragonesa de la Discapacidad

2018-06-12T09:12:37+00:0012 junio , 2018|

Javier Guíu y Marina Ladrero, Presidente y Secretaria de la Junta Directiva de la Patronal Aragonesa de la Discapacidad (PADIS)

“Hemos logrado cubrir todas las etapas de la vida de una persona con discapacidad”

La Patronal Aragonesa de la Discapacidad (PADIS) es la primera patronal autonómica que representa a todos los tipos de discapacidad. PADIS se constituyó en 1996 como Asociación de Centros Especiales de Empleo de Aragón (ACEEA), a los que actualmente se suman Centros Asistenciales, dedicados exclusivamente a la discapacidad. Esta representatividad la convierte en la única organización de su sector en toda España que asume el doble compromiso de la defensa del derecho al trabajo de las personas con discapacidad y también de la mejora de la asistencia que reciben en los centros, ofreciendo un buen servicio y una atención personalizada.

PADIS aglutina 32 Centros Especiales de Empleo y 32 Centros Asistenciales dedicados exclusivamente a la discapacidad: física, orgánica, intelectual, sensorial y mental. Es la plataforma más representativa tanto de los trabajadores con discapacidad de Aragón, como de las personas que desarrollan su vida laboral en este ámbito, y de ella forman parte unos 2.400 trabajadores, en su mayoría con discapacidad.

En el año 2011 PADIS, antes ACEEA, pasó a representar también a los Centros Asistenciales, además de a los Centros Especiales de Empleo de Aragón. ¿Qué supuso este cambio para la asociación?

Javier Guíu (J.G.): PADIS representaba en aquellos momentos a unos 1800 trabajadores, con lo que al incluir también a los Centros Asistenciales, léase centros ocupacionales, centros de día y centros residenciales, pasamos a representar a casi 4000. Aparte de la representación, que es un tema importante, es peculiar porque somos los pioneros en albergar los dos tipos de centros. Así, atendiendo a nuestra razón de ser como entidad sin ánimo de lucro, hemos logrado cubrir todas las etapas de la vida de una persona con discapacidad: la etapa asistencial, educativa, laboral y residencial.

¿En qué situación se encuentra Aragón, con respecto a España, en empleo protegido?

J.G.: Aragón es de las pocas comunidades, junto con País Vasco y Navarra, en la que se aplica toda la normativa en lo que respecta a los Centros Especiales de Empleo. Pero País Vasco y Navarra tienen las competencias transferidas en ese campo y cuentan con más subvenciones. Aragón, pues, es la única comunidad en la que, en los últimos años, se está aplicando todo lo que manda la normativa llegando, en algunos casos, incluso más allá de lo que dicta la ley. Y esto hay que agradecérselo a la Administración, pero también a las entidades sociales que llevan 40 años colaborando, trabajando y sensibilizando.

Marina Ladredo (M.L.): Es una tarea que no se ve, pero que consiste en estar ahí diciendo lo que hacemos y cómo lo hacemos para dar impulso.

Y si hablamos de datos, ¿Cuántas personas con discapacidad en edad laboral hay en total en Aragón, y cuántos de ellos están en activo?

J. G.: En Aragón, a grandes cifras, hay unas 109.000 personas con discapacidad; de ellas, 36.000 están en edad laboral. Además, hay que tener en cuenta a las personas con incapacidad laboral, que son 11.000 y su situación se asimila a efectos laborales a la de personas con discapacidad. Dicho esto, de esas 36.000 personas hay trabajando 15.000. Es decir, trabaja prácticamente 1 de cada 3. Y esto es algo que ha pasado en épocas de bonanza y de crisis. Está claro que de esas 36.000 hay algunas que no pueden trabajar por su elevado grado de discapacidad, pero sí entenderíamos –y es nuestra aspiración- que trabajaran 2 de cada 3 personas.

M.L.: El problema no es tanto la tasa de desempleo (estamos en unos 10 puntos porcentuales por encima respecto a la tasa de personas sin discapacidad); es más grave que, al final, solo 1 de cada 3 esté en la tasa de actividad. Es tan baja porque muchas personas se desesperan y ni se apuntan al paro porque ya han sido demasiadas las veces que se les ha dicho que no.

Según el último informe del INAEM hay más de 2.800 personas con discapacidad inscritas como demandantes de empleo ¿Qué lectura hacen de estos datos?

M.L.: La lectura es la desmotivación. En una de las bolsas de empleo de PADIS ya tenemos 3.000 personas inscritas, tenemos más demandantes de empleo que en el INAEM. Esos datos no representan el número real de personas con discapacidad en desempleo.

J.G.: Como nosotros los recogemos bajo la iniciativa social, aquí sí que los motivamos. Pero muchos han vivido fracaso tras fracaso y rechazo tras rechazo y por eso ni siquiera dan el paso de apuntarse al INAEM.

La Ley de Medidas en Materia de Contratos del Sector Público en Aragón establece un 3-8% de contratos para Centros Especiales de Empleo y Empresas de Inserción. ¿Se está cumpliendo este objetivo?

J.G.: Es la ley 3/2011 del Gobierno de Aragón la que marca entre el 3 y el 8% y, según esa ley, para este año el objetivo estaba en el 3%. Lo cierto es que no se ha llegado a cumplir nunca: la vez que más nos hemos acercado hemos estado en el 1,9%, más o menos. Pero tenemos una nueva ley muy reciente, que entró en vigor el pasado 20 de marzo, sobre la contratación en el sector público. Esta normativa estatal marca varias cosas importantes. Habla de Centros Especiales de Empleo de iniciativa social sin ánimo de lucro y dice que la Administración deberá reservarles una cuota del 7% actualmente y, en los próximos 4 años, llegar hasta el 10%. Esto quiere decir que, viendo que hay una tasa de actividad muy baja y que no se llegan a cumplir las condiciones para la incorporación, la propia Administración dice: “los primeros que tenemos que cumplir somos nosotros”. Es un paso adelante.

¿Consideran que ha habido un avance en los últimos años a la hora de fomentar el empleo de las personas con discapacidad en Aragón?

J.G.: Tanto en Aragón como a nivel nacional ha habido un hecho curioso: la cantidad de trabajadores que ha habido en Centros Especiales de Empleo ha estado rondando siempre entre 60.000 y 75.000 (en cifras estatales). Es destacable que, aunque se destruyó en los años de crisis mucho empleo en la empresa ordinaria, en los Centros

Especiales de Empleo creció hasta en un 15%. En las vacas flacas, estos centros seguían buscando yacimientos de empleo para las personas con discapacidad.

M. L.: Sin embargo, seguimos con la cuota de reserva del 2% de personas con discapacidad en las empresas de más de 50 trabajadores y la realidad en España es que solo un 1% de las empresas son grandes como para que esto sea obligatorio y además, no todas están cumpliendo. En otros casos, si tú no cumples la ley hay una sanción, en este campo, no. No obstante, hay que destacar en Aragón la Inspección de Trabajo, en conjunto con el INAEM, realizan un seguimiento de las empresas que cumplen y no cumplen.

J.G.: Respecto a eso, en Aragón, de las casi 100.000 empresas que hay, solo unas 700 tienen más de 500 empleados. Y todas están ubicadas en grandes urbes, por lo que otro castigado muy importante es el mundo rural. Aquí, además, aparece una picaresca: las empresas obligadas a contratar a personas con discapacidad, si alegan que no encuentran o que no hay el perfil que buscan, pueden aplicar medidas alternativas como subcontratar a un Centro Especial de Empleo unos trabajos o unos suministros. Es una medida que nos parece bien, aunque preferimos que los empleadores contraten a través de las ayudas que hay para empresas ordinarias. Pero hay algunos casos de empresarios que generan sus propios Centros Especiales de Empleo para conseguir precios más baratos, cumplir la ley y hacerlo con sueldos más bajos. Con eso sí que no estamos de acuerdo.

¿Cómo valoran la legislación actual en materia de inserción laboral de las personas con discapacidad?

M.L.: El problema es que seguimos con la LISMI, que data de 1985. Está todo igual que entonces, no ha habido ningún tipo de evolución en la legislación.

¿Cómo se aborda el desconocimiento o miedo por parte de los empresarios de contratar personal con algún tipo de discapacidad?

J.G.: Hay una modalidad muy extendida que es el empleo con apoyo, que consiste en que gente procedente de un Centro Especial de Empleo vaya a la empresa privada a trabajar con el acompañamiento de un monitor.

M.L.: También se hace, a través de agencias de colocación, prospección empresarial. Es decir, ir a visitar a las empresas y explicarles las ventajas de las subvenciones y de las ayudas. En el momento en el que dan la oportunidad de contratar a alguien con discapacidad, esa empresa ya repite. La capacidad está más que demostrada, con puestos, claro, compatibles y adaptados.

J.G.: Y además incidimos en la responsabilidad social empresarial. Por eso pedimos a los empresarios que cuando hablen de responsabilidad social empresarial tengan claro que, si estas personas no están trabajando, hacen falta más ayudas asistenciales. Sin embargo, el empleo protegido genera mucha mayor rentabilidad social: por cada euro que invierte el Estado en una persona en un Centro Especial de Empleo, a las arcas públicas retorna 1,41.

¿Son suficientes las medidas actuales en cuanto a beneficios fiscales o incentivos para el empresario, para fomentar la contratación de personal con discapacidad?

J.G y ML: Sin duda. Cuando se contrata a un trabajador con discapacidad en la empresa ordinaria hay bonificaciones para las cuotas de la Seguridad Social que van desde los 4.500 a los 6.300 euros al año. En un sueldo de 14.000 ó 15.000 euros anuales está casi al 100% bonificado. Además, por contratación indefinida, durante el primer año se puede obtener una subvención que va de 5.000 a 6.000 euros y, si es temporal, de 3.000 a 4.500 euros. Por adaptación del puesto de trabajo hay una ayuda de 902 euros al año y por cada trabajador que incremente la empresa, en el impuesto de sociedades se puede llegar a deducir hasta 12.000 euros por trabajador y año.

Una persona con algún tipo de discapacidad en búsqueda activa de empleo, ¿qué proceso debe seguir para tratar de encontrar un trabajo?

M.L.: La primera opción es apuntarse en el desempleo. La segunda, ir a las agencias de colocación de las entidades sociales: aquí se hacen itinerarios personalizados con servicios multidisciplinares para la inserción laboral. Hay tutorías individualizadas, pequeñas píldoras de formación, entrevistas… Se analiza todo y es un proceso muy largo que da sus frutos.

J.G.: Otra opción son las agencias de colocación de las asociaciones empresariales, léase CEOE, Cámara de Comercio, Cepyme… Nosotros siempre insistimos en la simbiosis laboral a la hora de contratar: una persona con discapacidad intelectual puede tener dificultades para aplicar criterios de calidad y una persona con movilidad reducida los tiene para desarrollar trabajos de mucha movilidad, pero, si los juntamos a los dos, suman sinergias y pueden llegar a conseguir muy buenos rendimientos.

¿Y qué tiene que hacer un empresario con inquietud por ofrecer un contrato a personal con discapacidad?

M.L.: Lo mismo, pero a la inversa: ir al INAEM o venir aquí. Es un servicio gratuito, solicitan el puesto de trabajo que necesitan cubrir, nosotros les pedimos una descripción del puesto –cuando más detallada, mejor- y nosotros hacemos el proceso de selección y enviamos a los candidatos.

¿Cuáles son los retos de PADIS a corto y medio plazo?

J.G.: Tenemos tres objetivos. Primero, un convenio colectivo a nivel autonómico para los Centros Especiales de Empleo y Centros Asistenciales. Segundo, con PADIS representamos a Aragón en materias de empleo de personas con discapacidad a nivel nacional y ahí se está trabajando en un nuevo modelo de Centro Especial de Empleo, al que queremos aportar a perspectiva aragonesa. Y, por último, a partir de la nueva ley aprobada en marzo en el tema de contratación del sector público, tenemos que trabajar por que se cumpla esa cuota de reserva de manera estable y natural.