LUIS JORGE GARCÍA DUEÑAS, Director del Colegio Montessori

LUIS JORGE GARCÍA DUEÑAS, Director del Colegio Montessori

2019-06-03T14:18:43+00:003 junio , 2019|

“El objetivo de la educación debería ser desarrollar la capacidad de aprender, reinventarse y colaborar”

Con más de 55 años de actividad en Aragón, este colegio pone en práctica la filosofía educativa de María Montessori, ofreciendo planes escolares desde los 0 hasta los 18 años… y más allá, pues también cuenta con ciclos formativos entre sus propuestas docentes.

Montessori es, hoy, toda una marca: su método está muy bien valorado, genera mucho interés y recibe elogios de los expertos en educación. Pero, ¿en qué consiste exactamente y por qué tiene tantos adeptos?
El método Montessori se caracteriza por poner al niño en el centro de la actividad educativa, mediante lo que denominamos un ‘ambiente preparado’ que le ofrece oportunidades para realizar un trabajo programado, elegido libremente, que propicia una serie de períodos de concentración que no deben ser interrumpidos. La libertad se desarrolla dentro de límites claros que permiten a los niños convivir en el aula. Ellos trabajan con materiales científicamente diseñados para explorar el mundo y desarrollar sus habilidades cognitivas. Además, están ideados para que el niño pueda reconocer el error y hacerse responsable de su propio aprendizaje.
La educación Montessori cubre todos los períodos educativos desde el nacimiento hasta los 18 años. En nuestro sistema educativo, el docente debe ‘seguir al niño’, partiendo de la idea de que el niño es el maestro y reconociendo las necesidades evolutivas y las características y peculiaridades de cada edad. María Montessori observó que el niño pasa de la infancia a la edad adulta a través de cuatro períodos evolutivos, llamados ‘Planos de desarrollo’. Cada período constituye la base del período siguiente y van de 0 a 3 años, de 3 a 6, de 6 a 12 y de 12 a 18.

Ustedes hablan de educación para el siglo XXI. ¿Qué demanda, en cuanto a educación, la sociedad actual?
El inicio del siglo XXI está suponiendo un formidable desafío para la sociedad. Y la educación debe hacer frente a ese desafío. A veces se nos pregunta cuáles son las competencias (o habilidades) más demandadas en la actualidad. Yo respondo, aunque pueda parecer una obviedad, que, sean cuales sean hoy, probablemente no serán las más solicitadas en los próximos 5 o 10 años, porque nuestra sociedad está viviendo una serie de cambios trascendentales a una velocidad de vértigo.
Por eso pienso que la habilidad que deberíamos desarrollar (y ese debería ser el objetivo de la educación a todos los niveles) es la capacidad de aprender y reinventarse; la capacidad de colaborar y de llegar a tener una gran red de contactos que nos puedan ayudar en un momento dado.
En el método Montessori se trabaja a partir de las tendencias humanas para su desarrollo. Tenemos en cuenta la exploración, orientación, orden, comunicación, socialización, adaptación, abstracción, trabajo… Cada niño explora y redescubre los mayores logros de la humanidad desde su nacimiento hasta la madurez. Nada sustituye a la propia experiencia. Nuestro acercamiento como montessorianos consiste en ayudar al niño en la exploración de su ambiente posibilitándole que utilice estas tendencias humanas universales.

El método Montessori sirve para la escolarización completa de los alumnos en todas sus etapas. ¿Cómo los prepara para enfrentarse a un mundo en el que esta educación es la excepción y no la norma?
En nuestro Colegio estamos desarrollando un programa que se extiende a lo largo de todas las etapas educativas. Pero ponemos el énfasis en las etapas educativas iniciales, porque sería un disparate empezar la casa por el tejado. Creemos que hay que poner bases sólidas y estar abiertos a las necesidades del niño. Y, por supuesto, debemos contar con la colaboración de las familias.
En todo caso, la educación en un mundo global como el nuestro nos plantea una serie de objetivos que me parecen fundamentales: examinar y profundizar en temas locales, globales e interculturales; comprender y valorar las perspectivas y visiones actuales en toda su amplitud; orientar nuestra actuación educativa pensando en el bienestar colectivo y en el desarrollo sostenible; y participar en diversas interacciones abiertas, apropiadas y efectivas mediante nuestros recursos propios.

¿Cómo se relaciona el Colegio Montessori de Zaragoza con los otros colegios de este apellido, dentro y fuera de España? ¿Alcanza a los alumnos ese sentimiento de colectividad?
Los colegios Montessori no son una franquicia, ni dependen de ninguna organización que los regule. María Montessori creó en 1929 la Association Montessori Internationale (AMI), con sede en Ámsterdam, que es un punto de referencia indispensable en relación con la formación que reciben los profesores de nuestros colegios para el desarrollo y la puesta en práctica del método.
Hay asociaciones de profesores, como por ejemplo la Asociación Montessori Española (AME); y, en algunos países, como Estados Unidos y Australia, hay asociaciones de colegios, e, incluso, de universidades, como en el caso de la India. Nosotros hemos sido fundadores de la Asociación Montessori Española, formamos parte de su Junta Directiva, somos el nexo de unión de nuestra Asociación con AMI, participando en las asambleas generales que se celebran en la ciudad de Ámsterdam, y tenemos un Centro de Formación Oficial de Guías Montessori, reconocido por la Association Montessori Internationale.

En su oferta educativa se contemplan también ciclos formativos. ¿Cómo se aplican los valores de este método a una formación como la FP?
Los valores del método Montessori se aplican en todas las etapas del sistema educativo, adaptándolos, evidentemente, a cada situación específica. En ciclos formativos tenemos muy en cuenta la edad del alumnado a la hora de aplicar los principios Montessori adaptados a esta etapa de formación.
Para fines analíticos y de evaluación, este marco distingue cuatro procesos cognitivos interrelacionados: la capacidad de evaluar información; la capacidad de identificar y analizar múltiples perspectivas y visiones del mundo; la capacidad de comprender las diferencias en la comunicación; la capacidad de evaluar acciones y consecuencias.

¿Qué relación tiene el Colegio Montessori de Zaragoza con el tejido empresarial aragonés?
En ciclos formativos tenemos un programa de prácticas en las empresas que conecta las especialidades que impartimos con las demandas de las compañías. En este curso académico, 154 alumnos están realizando sus prácticas en empresas de Aragón. Y 10 alumnos hacen sus prácticas en varios países europeos dentro del programa Erasmus.

Un colegio privado como este también es una empresa. ¿Cómo se perciben y transmiten esos valores de emprendimiento en el centro y su enseñanza?
Somos una empresa familiar que lleva en Aragón más de 55 años de actividad inspirados en la filosofía de María Montessori. Desde el año 1963 hemos ido creciendo y evolucionando, adaptándonos a las necesidades educativas de nuestra sociedad. Y seguimos profundizando y desarrollando estos mismos planteamientos.

Hagamos una fotografía general del Colegio Montessori de Zaragoza: ¿con cuántos alumnos cuenta y cuál es el perfil de las familias que deciden apostar por esta educación para sus hijos?
Somos un colegio privado-concertado, con unos 1500 alumnos y más de un centenar de profesionales, tanto en los diferentes niveles formativos como en las áreas de administración y servicios. Los alumnos provienen de la zona centro de nuestra ciudad, donde están domiciliados, pero, también de toda Zaragoza, en lo que se refiere a los ciclos formativos.
Procuramos crear un clima de familiaridad, evitando la masificación y la despersonalización, buscando tanto el desarrollo de las potencialidades de cada uno de nuestros alumnos como los valores humanos y el máximo respeto a la diversidad. Y estamos muy atentos a la mejora del medio ambiente y a la idea de servicio y voluntariado a nuestra sociedad.